Mamá / Papá ¿A quién quieres más?

Mamá / Papá ¿A quién quieres más?

Como padres de familia, en repetidas ocasiones nos encontramos con esta pregunta: ¿A quién quieres más?. Los niños suelen valorar el amor de los padres en la infancia como un tesoro y harán lo que sea por sentirse validados y atendidos, aunque no necesariamente de las mejores formas.

Soy madre de dos hijos un niño de 8 años y una niña de 6 años y aunque tienen muy poca diferencia de edad, encuentro fascinante descubrir las grandes similitudes que tienen al igual que sus diferencias especialmente cuando se trata de expresar sus emociones.

Cuando los padres tenemos en cuenta las diferentes características que rodean la vida de nuestros hijos, automáticamente nuestra empatía con ellos crece lo anterior los lleva a sentirse profundamente comprendidos cuando se acercan a nosotros.

Es evidente que no podemos quererlos ni educarlos de la misma manera. Lo anterior en realidad sería injusto y doloroso para ellos. Hacerlo implica no respetar lo que les define, lo que les hace diferentes y valiosos además crearíamos entre ellos una fuerte competencia pues deben “luchar” por ganarse ese reconocimiento.

¿Cuál es la intención que está detrás de esta pregunta tan compleja?

Los niños en realidad no quieren saber a quién quieres más, lo que NECESITAN saber es: Qué criterios utilizas para quererlos en específico, te pondré algunos ejemplos:

  1. Los niños que son hábiles en los deportes y tienen estas características intrínsecas atléticas se sienten, es probable que se sientan valorados a través del deporte.
  2. Niños que son excelentes académicamente, desplazan mucha de su valía en el estudio, por lo que se sienten valorados y reconocidos en esta área.

¿Qué respuestas pueden ayudar?

  1. Hij@: te quiero a ti porque eres un ser especial y maravilloso. Me gusta ver como tu perseverancia, esfuerzo y paciencia te ayudan a lograr tus objetivos en lo deportivo. Veo que eso te llena de emoción y yo me emociono contigo.
  2. Hij@: te amo porque eres parte de mi. Encuentro muy satisfactorio ver como te esfuerzas, eres dedicad@ y alcanzas tus objetivos en la escuela. Cuando disfrutas hacer algo, ahí estoy yo disfrutándolo contigo.

Es muy importante establecer criterios que calcen la vida de los hijos para demostrarles nuestro amor, si a todos les demostramos que los queremos por igual y utilizamos los mismos criterios para demostrarles nuestro amor lejos de quedarse tranquilos, entienden que deben esforzarse por destacar, por hacer notar que ellos son diferentes, por ganarse tu reconocimiento y satisfacer su necesidad de individualización y diferenciación psicológica, una necesidad inherente en todos los seres humanos.

Empiezan a compararse entre ellos y a interpretar cada gesto tuyo como una declaración de preferencia. Educarlos o quererlos de forma uniforme es asfixiar sus talentos.

Aquí te dejo 5 ideas que te pueden ayudar a respetar la individualidad de tus hijos:

  1. Respeta sus diferencias y ayúdale a identificarlas, valorarlas, fomentarlas y expresarlas. Implica hacerle partícipe de esas diferencias para que las viva como parte de lo que le define. Y hacer consciente a toda la familia de esas diferencias, sin juicios ni críticas sino como algo enriquecedor para todos.
  2. Ayúdale a conocer su funcionamiento cognitivo, afectivo y emocional de forma que esa seguridad le ayude a empoderarse de su vida, mejorando aquello debe modificar y permitiendo que se sienta “cómodo” en su piel. Se trata de enseñarle a tener confianza en sus propios recursos, seguramente muy diferentes de los de los demás, pero efectivos a pesar de sus límites.
  3. Crea condiciones para el éxito. Ofrécele diferentes y variadas oportunidades de autoafirmación, entornos capacitadores, donde pueda poner en práctica sus características personales.
  4. ¡Siempre! interésate por su opinión, sobre todo cuando no coincide con la tuya.
  5. Fomenta y valora su participación en la familia, agradeciendo siempre su contribución. Cuanto más seguro esté de sí mismo, más consciente será de su individualidad. Esto le permitirá no sentirse amenazado por nadie ni “querrá” compararse con nadie.

Valoremos, disfrutemos y celebremos que todos nuestros hijos son diferentes. Con mayor o menor facilidad para llegar a ellos pero con un amor respetuoso con su esencia más profunda.

Amarles de manera individualizada es la mejor manera de ayudarles a aceptarse y gustarse a sí mismos.